20/09/2007 - 20:05

"El Síntoma no es democrático, ni burocrático, ni mediático"

Al introducir con una triple negación esta breve reflexión sobre el estado actual de la clínica de las llamadas enfermedades mentales, me pongo del lado del síntoma, en la medida en que el síntoma es aquello que siempre hace objeción al discurso dominante. Al mismo tiempo señalo que esos tres modos de abordar la clínica equivalen a los tres modos dominantes de legitimar en la actualidad el saber de la clínica en salud mental, que se quiere "científico", pero que en la actualidad no ha podido probar de forma inequívoca sus bases científicas, a la hora de poner en evidencia que ciertas alteraciones psicopatológicas obedecen a causas orgánicas especificas. Pues la coincidencia estadística, aproximativa entre ciertas alteraciones del comportamiento, los estados de ánimo o en el decurso del pensamiento y una determinada perfil de los neurotransmisores, no implica en ningún caso una elucidación causal, una explicación nosológica ni una buena formulación del pronóstico.

Como señalo Lyotard. en su texto La condición postmoderna, escrito para responder al encargo de las Universidades canadienses, sobre el estado del saber, la cuestión gira alrededor de los modos en los que el saber se legitima, y las distintas modalidades de legitimación del saber según distintas épocas históricas, así como el modo dominante de la legitimación del saber en nuestra época.

Hasta le siglo XVIII, el intento de arrebatar la legitimación al modo de fundar el saber en \\\"el relato\\\" y sustituirlo por el saber científico, por parte de los científicos fue visto por la población y las autoridades como un intento diabólico y peligroso, Mary Shelley expreso muy bien esa actitud en su relato sobre Frankestein, el científico creador de monstruos.

En el siglo XXI el modo de legitimación \\\"científica\\\" donde se supone que el lenguaje estrictamente denotativo, es el único que funda un saber válido, se ha vuelto dominante, no porque este muy generalizado, pues de echo solo unos pocos son capaces de usar científicamente los lenguajes denotativos, si domina es porque le dan su valor jerárquico, los intereses capitalistas y la producción inacabable de gadgets consumistas, la oligarquía universitaria de una universidad que ya no es un contrapoder y los políticos que han aceptado cada vez más la reducción de la política a un economicismo que también se postula científico, que en contrapartida de reducir la política a la administración lleva a los políticos a ser meros agentes economicistas, con la única salvedad de los discursos identitarios, que reintroducen la ilógica subjetiva contraria a la supuesta racionalidad del estado moderno, que encuentra su máxima justificación en el crecimiento del PIB y cuya ley fundamental es la del mercado, a la que se subordinan como secundarias, justicia, verdad, felicidad, viabilidad, etc...

Por esta vía la legitimación del saber científico ha llegado a ser un mito, en tanto no solo sirve para legitimar el propio discurso que es el de la ciencia, es decir no se limita a decidir si algo es científico o no, sino si algo es humana y socialmente aceptable o no.

¡Eso no es científico! Es el anatema de la nueva religión. Hay multitud de prácticas sociales y personales cuya praxis en modo alguno se pueden fundar como propiamente científicas y se rebelan a nivel político y social y a nivel del ámbito personal muy beneficiosas, mientras que la investigación científica que permite la manipulación atómica, o los virus aún no ha demostrado lo positivo de su balance entre las ventajas aportadas y los peligros y terrores, su evaluación es profundamente ideológica y basada en prejuicios e intereses de grupo. Y ni tan siquiera la motivación inconsciente es desechable, como señala David Locke a propósito de los intereses Darwinianos.

El problema, en realidad son las sucesivas decepciones que se han producido de las expectativas que se han puesto en una psiquiatría exclusivamente biológica, que hace abstracción de la historia personal, de la dialéctica entre el sujeto y el mundo y del discurso dominante donde discurren tanto la vida del sujeto, como la praxis psiquiátrica.

Lo chocante es que cuanto menos resultados fehacientes puede ofrecer, la práctica de lo que ya se conoce en términos populares \\\"del llamado psiquiatra pastillero\\\", mayor es su ensoberbecimiento que le lleva a realizar ciertas operaciones discursivas, a todas luces cuestionables incluso desde su propia lógica, que quiere ser científica, Estas operaciones de legitimación de la propia práctica y el propio saber y deslegitimación de otros saberes y prácticas, no tienen otro fundamento para la certeza que tienden a exhibir públicamente que su propia enunciación, fundada en su necesidad de afirmar un poder. Aunque mantengan un cierto formalismo que constituye un simulacro cientifista, Mientras que la ciencia es cada vez más crítica consigo misma, y más escéptica con sus certezas y sus límites, cada vez son más las prácticas que se quieren \\\"científicas\\\" en tanto a nivel social la noción de científico implica, una fuente de pensamiento mágico, expectativa desorbitada y certeza supersticiosa. Lo que nos hace subordinados de:


Una cientificidad que esta lejos de ser demostrada, por más que se practiquen los simulacros científicos y se propalen ciertos mitos cientifistas
1- Una cientificidad que esta lejos de ser demostrada, por más que se practiquen los simulacros científicos y se propalen ciertos mitos cientifistas
2- Que se otorga el poder de decidir la ilegitimidad de cualquier otro discurso para dar respuesta al malestar psíquico, en nombre de la supuesta exclusividad de la ciencia para aportar bienestar subjetivo
3- Que se remite a la creencia en unos logros científicos por-venir, ante la notoria ausencia de resultados incontestablemente científicos en la actualidad, remitiendo a uno de los fundamentos menos científicos y más religiosos que existen la fe y la creencia.Un paciente con una depresión tratado con antidepresivos no se trasforma en un sujeto con un ánimo eu-forico, sino en un paciente que deja de sentir a secas, es decir que no siente depresión pero tampoco muchas otras cosas, entre ellas deseo sexual una de las fuentes \\\"naturales\\\" de buen ánimo. Este es un dato abrumadoramente conocido por la mayoría de los pacientes.
4- A pesar de todo esto ¿cómo es posible que una praxis a todas luces fundada sobre bases tan inciertas, problemáticas y con efectos tan poco entusiasmantes, mantenga tanto poder a la hora de definir modelos asistenciales, legitimaciones de las prácticas, asistenciales y de formación de profesionales?

Las razones son múltiples y se sobre determinan, pero todas ellas están en sintonía con lo que podríamos llamar ciertos rasgos dominantes, aunque no exclusivos de la subjetividad moderna. Es sobre algunos de estos rasgos que quiero llamarles la atención en esta ponencia, para trasmitirles dos ideas, la primera es: que otra clínica es posible, y no solo eso, sino que para muchos usuarios es preferible. En todo caso es necesario que sepan que existe y que puedan estar informados en términos que respondan a sus inquietudes actuales y a la previsión de efectos futuros en lo individual y en lo social.

No se trata de que la psiquiatría cure y el psicoanálisis no cure, se trata que la gente sepa que le es esperable como cura cuando elige la psiquiatría, el cognitivismo, los orientalismos, las ortopedias corporales o el psicoanálisis.

Que sepan que el devenir de su \\\"enfermedad\\\" o \\\"problema\\\" no se halla totalmente predeterminado en si mismo y que depende, en gran parte, del tipo de respuesta que se le dé. Que cada elección implica un concepto distinto de la curación misma, lo que a su vez supone una manera de ser y vivir distinta, Pues el sujeto sólo puede elegir sobre una información plural y verdadera, aunque sepamos que la tendencia a elegir lo malo, cuando no lo peor, para si mismo es lo más frecuente para el neurótico, cualquier otra forma de elección de su tratamiento que no implique su margen de libertad y de implicación, es un acto de dominio.

La segunda idea sobre la que quiero llamar su atención es que en nuestros días, la defensa de la primera de estas propuestas no sólo lleva apareja la confrontación de esas clínicas de la salud mental supuestamente reducida a la organicidad , sino que también comporta confrontar a los sujetos con ciertos efectos del discurso social dominante en política, sanidad, educación, economía y lazos sociales y por tanto traer a primer plano, a la luz pública, como suele decirse, estos efectos de discurso, que no escapan a las luces de ciertas mentes.


Si nos remitimos a la propia historia de la psiquiatría, siguiendo la interesante puntuación que realizan Jacques Postel y Claude Quétel podemos cernir distintos momentos históricos que implican distintas formas de relación del sujeto a sus malestares psíquicos.

1- Nacimiento de la psiquiatría médica: Pinel, no solo corta las cadenas a los enfermos mentales, sino que como señala Gladys Swain constituye un método: a)aislar, reunir, definir y tratar, b) Elaborar un lenguaje y c) ordenar un saber. Ese saber al reunirse en un tratado busca constituir un conjunto lógico coherente, incompleto pero visualizando siempre la idea de un progreso hacia una totalización.
El imperativo asistencial: hay que vivir con los pacientes, reintroduce la dimensión del sujeto., en la taxonomía de los malestares reducidos a enfermedades.

Supone una idea de causalidad, que se ha de descubrir, de constatar, pero que provisionalmente esta cimentada sobre la experiencia de la repetición, repetición de la asociación de un grupo de síntomas en un síndrome y
repetición de cierta forma de evolución. Lo que constituye una enfermedad, y asegura de un cierto real en juego en los fenómenos observados. Bajo una modalidad que recuerda la idea \\\"lacaniana\\\" \\\"lo real es lo que vuelve siempre al mismo lugar\\\".

Es el siglo de los Tratados en Psiquiatría. (A pesar de su voluntad científica, el lenguaje quiere ser denotativo- según la expresión de Lyotard- exlusivamente, constituyen aún un relato por su voluntad de idea de conjunto y la imposibilidad de la comprobación experimental)
Es la etapa del Consenso de la Cínica hasta el siglo XIX

2- Una segunda etapa, en la que aparece la tripartición de los enfoques, que se mantienen interdependientes

a) La terapia farmacológica, en 1952 aparece la clorpromazina y en 1956 los antidepresivos
Es una concepción de la enfermedad mental, que implica un supuesto real biológico, y abre la posibilidad de abordar lo psíquico como co-extensivo del cuerpo en tanto ha sido definido como organismo en el laboratorio. Aunque en esa época aún se mantiene como un real \\\"no todo\\\" en un doble sentido: no todos los cuadros clínicos son subsidiarios del uso de psicofármacos, y los que lo son a menudo no deben tratarse solo con fármacos. Durante años la APA ha reconocido que el mejor resultado en el tratamiento de los trastornos psíquicos, se obtenía por el uso combinado de fármacos más psicoterapia

b) el psicoanálisis y sus epígonos, infinidad psicoterapias nacerán de él o se verán influidas por él, cuestiona el edificio de la Psiquiatría, aunque toma elementos clínicos de ella y la influye.

Una hipótesis causal: lo que enferma es “el inconsciente estructurado como un lenguaje” articulado al cuerpo en su naturaleza erógena, no en su naturaleza de organismo de laboratorio.

Es una clínica que incluye una visión global, Freud en “Las neuropsicosis de defensa”, establece que ese mecanismo causal descubierto por él en la histeria, puede reconocerse en todas las demás neurosis e incluso psicosis, pudiéndose decir así que es un principio general de todo el acontecer psíquico.

Esto último más el uso de unas formulaciones de un lenguaje que no es exclusivamente denotativo lo incluiría en la categoría de \\\"relato\\\" Aunque lo real abordado por el Mito, no es seguro que no tenga un uso de lenguaje
Denotativo si se reconoce la lógica y la estructura del mito, no solo su esencia poética. Por ejemplo el mito de Edipo, o el concepto de pulsión, que según Freud es el verdadero Mito del psicoanálisis.

No permite el experimento, pero exige: a) el rigor lógico, b) la confrontación con lo real, es el método de Freud pues él afirma que toda construcción teórica es provisional y si se ve desmentida por un solo dato de la clínica es toda la teoría la que se debe revisar c) la aplicación de \\\"la navaja de Ockham, debe preferirse la explicación lógica más sencilla que de cuenta del mayor numero posible de hechos clínicos

c) La psiquiatría social, la antipsiquiatria van a colocar en el centro de la causalidad: el lazo social y la dialéctica como causa, ya sea a nivel de la familia o el discurso social dominante: el capitalismo Laing, Cooper o Bassaglia, Casagrande
Hay una sobrevaloración de la dimensión discursiva en detrimento de la nosología hasta el extremo de que en cierta manera la enfermedad mental es negada. Sin embargo en algunas de estas orientaciones, especialmente las marxistas, lo real no deja de estar en juego bajo la noción de las condiciones materiales a las que el discurso constriñe a cada sujeto, de ahí que todo lo que es infraestructura toma el valor determinante, como señala Lacan el echo de que el lenguaje sea admitido por el propio Stalin (1950) como perteneciente a la infraestructura podía dar ciertas connivencias con el psicoanálisis. Pero en la práctica el materialismo se sustanció más como biologismo, pues el familiarismo y el historicismo de la clínica psicoanalitica va a ser asociado por algunos marxistas a una concepción burguesa. O incluso idealista en el sentido Hegeliano.

Del papel crucial dado por Marx a la plus-valúa como causa. Va a ser Lacan quién lea mejor las consecuencias a la hora de formular que es el síntoma.

Sin embargo no van a faltar las interacciones del marxismo con el psicoanálisis como no faltaban con la psiquiatría farmacológica, Reuben Osborn, Walon, Grupo Yenan, Boons, Guattari, Oury, Tosquelles

3-La reacción de fin de siglo, la posición post-moderna
En el contexto de la post modernidad, una serie de rasgos de las relaciones de los sujetos con el saber se imponen. Cae totalmente en el descrédito el uso de sistemas conceptuales globales, el tratado de psiquiatría ya no tiene sentido, la clínica es un conjunto de agregados de síntomas, que constituyen un conjunto heteróclito y sin configurar un todo. Es la consecuencia de la Falta de creencia total en los relatos.

Este agregado de síndromes se constituye por diferentes tipos de procesos: consenso colectivo, son los congresos los que deciden el perfil del DSM, no hay voluntad de que la clínica responda a lo real. Basta con que responda a las representaciones que interesan a los lobbys de poder. Por intereses de la industria farmacológica, se aíslan síndromes en función de los recursos farmacológicos y no al revés. Así la depresión de constituir un signo clínico inespecífico, que puede dar cuenta de una reacción normal, hasta un cuadro gravísimo se convierte en un ente en si mismo, porque supone convertir a toda la población en potencial consumidora de cuidados farmacológicos en algún momento de su vida.

Otro factor de definición de la nosología clínica es el factor mediático, es la capacidad de un autor, sociólogo, psicólogo, periodista para llamar la atención sobre un aspecto del malestar de la vida cotidiana, para generar una espontánea proliferación de expertos, adición al ordenador, al sexo al trabajo, acoso en la escuela, acoso en el trabajo... cada vicisitud, cada dificultad de la vida cotidiana, se convierte en un síntoma, el traumatismo no es la vivencia que un sujeto registra de ciertos sucesos en su vida, el traumatismo se objetiva. El sujeto se ve enajenado de la significación de las cosas que le suceden e impotentizado en su capacidad de responder a ellas, de hacer del sufrimiento, del duelo o del malestar la ocasión de un crecimiento subjetivo y personal.

Un último mecanismo que queremos destacar es el de la formación de cuadros clínicos, por asociaciones de afectados, aquí lo que define un cuadro clínico es el reconocimiento mutuo y la sensación de pertenencia que produce el uso de un rasgo sintomático como señal identitaria. A menudo estas operaciones van acompañadas de un autentica declaración de solipsismo clínico, se promueve la falacia de la auto-ayuda, pues esta expresión es una contradicción interna flagrante, pues si uno lee un libro ya esta en relación a lo hetero, nada más ajeno que los significantes del Otro. Así pues no es auto-ayuda, solamente se trata de rechazar el deseo del Otro, de disociar el lugar del saber: el libro de la presencia viva del que supuestamente detenta ese saber, se trata de un “todos iguales”, que reduce el partener del síntoma a otro que redobla el narcisismo del sujeto.

Esta clínica, constituye una verdadera práctica sistemática de lo que en términos vulgares se llama coger \\\"el rábano por las hojas\\\", al renunciar a cualquier cuestionamiento de la causalidad y descartar la implicación subjetiva, hace de la descripción clínica algo totalmente intrascendente, \\\"no hay que apuntar a un porque\\\" esa divisa de la post-modernidad, es la excusa para hacer de la manifestación de depresión, una misma cosa tanto si se trata de una reacción saludable en un sujeto que ha perdido un ser querido, una reacción patológica en un sujeto que ha perdido su deseo y el sentido de su vida o un momento critico en un psicótico que descubre la vacuidad de su ser y bordea el suicidio. Todo es lo mismo al menos en su remedio: prozac.

Los efectos iatrogénicos, de esta forma de proceder son inconmensurables, y las falacias que sirvieron para entronizarlos cada día más insostenibles, ni son tan eficaces, ni son tan baratos, hoy día ciertas pautas medicamentosas son más caras que algunas psicoterapias de lujo, y son más largas pues se recomiendan !para toda la vida¡.

Hay que replantearse una clínica que se re-humanice, que vuelva a contar con los conocimientos que tenemos de la subjetividad, que dé un papel al sujeto como responsable en su proceso de sufrimiento y curación, sin que por ello tenga que excluirse el papel del Otro del saber, a condición que este, ya este representado por los agentes de la Salud Mental o por las instituciones políticas, visualice en la asistencia; la misma política de emancipación que supone la curación de los síntomas pero también la realización plena de la singularidad del sujeto.

Y para ello no puede contentarse con la manipulación de las “representaciones”, es decir la sugestión, pues como decía Lacan no hay ninguna esperanza de alcanzar lo real a través de las representaciones. Y por lo tanto ninguna esperanza de incidir verdaderamente sobre el síntoma.

José Monseny
Tarragona 9 abril 2005



Horgan John
\\\"El fin de la ciencia\\\" Edit Paidós

Freud S.
\\\"Las neuropsicosis de defensa\\\"

Lacan Jacques
\\\"Presentación de la traducción fracesa de las memorias del Presidente Schreber\\\" (5-10.66) Intervenciones y textos II Edit Manantial

\\\"Acerca de la causalidad Psíquica\\\"


Locke David
\\\"La ciencia como escritura\\\"

Lyotard Jean-François
\\\"La condició postmoderna\\\"

Mendlewicz J.
\\\"Psiquiatría biológica\\\" Masson editores

Postel Jacques y Quétel Claude
\\\"Historia de la Psiquiatria\\\" Editorial Fondo de cultura económica México

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