18 de Febrero de 2010, 21h00
Aula IPB, C/Copérnico 13, baixos Barcelona

Deseo, amor y goce de educar (La ética del educador en el capitalismo reformado)

Josep Monseny, psicoanalista

Que la educación está condicionada por el discurso dominante que impera en nuestra sociedad, es una obviedad que no debería ser dicha, sino fuese porque no por sabida no es menos eficaz en seguir ejerciendo sus efectos problemáticos.

Las instituciones políticas tienen escaso margen de maniobra, las de derechas porque ya les está bien, las de izquierdas porque discrepan del discurso dominante pero no han podido formular aún una alternativa válida, por lo que se ven abocadas a un reformismo posibilista que entra en graves contradicciones o bien hace más digerible algo que les es éticamente ajeno.

En este contexto, cada educador se encuentra como el último filtro que puede poner cierto margen de maniobra entre discurso dominante y educación para una consciencia crítica (que no debe confundirse con posición rebelde.)

Ahí es donde el deseo que anima a cada educador juega un papel decisivo, entre el abanico que va desde la demanda adaptativa pura y dura hasta aquel que entiende que educar es ante todo enseñar a pensar por cuenta propia y a ser consciente de las determinaciones alienantes que cada época propone al sujeto para que este se posicione según su elección responsable.

Qué satisfacción puede encontrar cada enseñante y cómo le determina a tomar una opción u otra, es una cuestión ética fundamental en el momento de evaluar la acción educativa.